Socialismo Cristiano

El Socialismo Cristiano surge cuando la Iglesia Católica al percatarse de todos los cambios sociales que se dieron durante las Revoluciones Industriales y el apogeo de las ideas Socialistas marxistas es que decide reunir a sus principales dirigentes para discutir esas cuestiones relacionadas entre la burguesía y el proletariado, y proponer una sociedad y economía mas cristiana "Cristianismo Social". Al mismo tiempo debemos destacar que esa misma preocupación, de la Iglesia Católica, se relaciono con el contenido ideológico de muchos movimientos obreros que pregonaban explícitamente el fin de las manifestaciones religiosas. La idea de creencia religiosa como algo perjudicial comenzaba a preocupar a varios clérigos.

Socialismo Cristiano en contra del Socialismo Científico "Marxista"

En el siglo XIX, durante el desarrollo de la ideología socialista, el Socialismo Científico o Marxista había criticado al Socialismo Utópico y se había establecido como soporte del pensamiento político entre diversos movimientos obreros "Proletarios". Las revoluciones y protestas de los trabajadores, que tienen una visión política contraria a diversos preceptos del capitalismo, tienen el objetivo de mejorar las condiciones del obrero mediante la lucha de clases y el acceso al poder "Dictadura del Proletariado" como lo entendía el filosofo alemán Karl Marx.

La Iglesia Católica y la justicia social

El Socialismo Cristiano (llamado también Cristianismo Social) fundamentaría sus teorías durante el año 1891, cuando el papa Leon XIII publico la encíclica Rerum Novarum, según este documento, el Papa establecia su expresa oposición a la lucha entre clases sociales defendida por la doctrina marxista. En su lugar, el pontífice romano colocaba a la religión como un instrumento capaz de eliminar las desigualdades en el mundo. De esa forma, la moral y el amor cristiano entre trabajadores y empleadores pudiera ser el punto fundamental para que la justicia social fuese paulatinamente alcanzada.

Con el tiempo, varios clérigos fortalecieron su preocupación por los problemas políticos y sociales. Durante el siglo XX, la iglesia desarrollo y profundizo en esos temas en el Concilio Vaticano II (1962 - 1965) reafirmo el papel social y político que debe ejercer el cristiano. En esa misma época, la corriente teológica llamado Teología de la Liberación hizo que muchos clérigos y fieles realicen proyectos sociales y organicen discusiones políticas al interior de las parroquias:

La salvación cristiana no puede darse sin la liberación económica, política, social e ideológica, como signos visibles de la dignidad del hombre.

Actualmente, muchos representantes mas conservadores de la iglesia sostienen que la participación de los católicos debe restringirse solo a los asuntos de orden espiritual.